El audio no ha podido ser muy bien restaurado por problemas con la pasta del disco y una rutura complicada en su estructura, sin embargo lo que se puede escuchar es realmente un tesoro.
Rosita y Margarita .mp3 -
Etiquetas: Melodías y canciones de 78 RPM
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La pluma se ha dejado caer
plácida de acostó en el paste verde
aquel que regado por las aguas
suaves, tranquilas y mansas
como mis manos que acarician
tus suaves mejillas
al instante en que el sol
mudo testigo de este amor
se esconde entre nubes
llenando de rojos colores
el cielo del cual vienes
en el que sueño vueles.
He recogido tu pluma
y he descansado vuestra alma
blanca como espuma
en su piel mas interna
morena y soledad
la hermosura externa
labios dulces,
manitas firmes,
ojazos de cielo...
amo tu cuerpo entero
todos tus deseos
tus cálidos besos,
aquellos brazos que me atajan
de donde no quiero arrancar
y quiero en ellos ahogar
todas mis ansias de amar.
Abrazado a tu suave pecho
aprendí a conocer el amor
aquel que la noche me arrebató
cobardemente de mi lecho,
mas hoy me has devuleto la ilusión
de recitar la bella canción
que nos ata a esta fantasía
apartandonos de la lejanía,
acercandonos al encuentro
de los amantes cuerpos
bañados de luz de luna,
empañados de bruma.
He aprendido a amar tu vida
cobijarme en tu alma
bañarme en tus ansias
dormirme en la nostalgia
de volverte a encontrar
en mi lecho al despertar,
sueño inconcluso y misterioso
como un tesoro que busco
a tientas en tu cielo
que no detiene tu vuelo...
no detiene tus amados brazos,
pero si me regala un beso
cada vez que aterrizas
de improviso en mis ansias
regando de pasión
cada rincón
expectante de tus labios
acechantes de tus pasos...
Comence a amarte,
descubrí como recitarte
a conocer y acariciarte
con mis labios besarte
en mis manos atarte
y en mis brazos encarcelarte,
todo eso aprendí,
lo que de ti conocí
que me ha echo enamorarme,
en cada sueño desearte
convertirme en cautivo
de tus besos furtivos
que hoy tanto necesito
con los que sueño despierto
y me han hecho escribir
estos versos para ti.
Etiquetas: Poesías
“Dulce vecina de la verde selva, azul verde y granate, grande enemiga de la zarzamora, Violeta Parra…” Nicanor, su hermano le dedicó estos versos a la mujer de Chile y América a la golondrina trovadora que desentrañó nuestra identidad y nos brindó lo mejor de su persona.
Hoy en este mes de febrero, recordamos un año más, con tristeza su trágica muerte… de ello hablaremos, mas para conocerla que mejor que comenzar porque ella nos cuente, su historia Violeta nos la relató en sus Décimas Autobiográficas, las cuales, algunas, fueron musicalizadas por el maestro, también desaparecido, Luis Advis e interpretadas por el conjunto Inti Illimani en el año 1972 en una obra conjunta con Isabel Parra, llamada “Canto para una Semilla”.
Violeta nos presenta así su infancia:
Cantar es lindo deleite
mucho mejor con guitarra,
quien le hace el quite a la farra
se va como por aceite.
Sin mañas y sin afeites
puede llegar la cantora,
cantarle a la buena aurora
como lo hace el chincolito
o cantarle al angelito
como
A eso vengo mis señores,
a cantar cantos colmados
de versos tan delicados
como perfectos primores.
Aquí mostrarán dolores,
allá pedirán mudanzas
llenas de fe y esperanzas
de nuestros amargos males.
Fatal entre los fatales
yo seguiré estas andanzas.
Empezaré del comienzo
sin perder ningún detalle,
espero que no me falle
lo que contarles yo pienso.
A lo mejor no convenzo
con mi pobre inspiración.
Se larga la descripción
sin coilas y sin engaños
reculando algunos años
y mudando al caserón.
Ya están sonando instrumentos
y diré con gran estilo
señores demen permiso
aquí presento a mi abuelo:
José Calixto su nombre
fue bastante respetao
amistoso y bien letrao
su talento les asombre.
Mas le aumenté su renombre
al decidir muy en breve
no más entre marte'y jueves
procura mostrar su honor
defendiendo el tricolor
del año setenta y nueve.
En la ciudad de Chillán
vivía en un caserón
dueño de una población
de gran popularidad.
Pa'mayor autoridad
manda a su hijo a la escuela
y a petición de mi abuela
le va a enseñar a solfear
para una orquesta formar
de arpa, violín y vihuela.
Ya ven mi abuelo José
con la música en la mente
y quién hubo más prudente
como mi otro abuelo fue:
Mi abuelo por parte'e maire
era inquilino mayor
capataz y cuidaor
poco menos que del aire.
El rico con su donaire
lo tenía de obligao
caballerizo montao
de viñatero y rondín,
podador en el jardín
y hortalicero forzao.
Al verlo a primera vista
parece mi lindo abuelo
algún arcángel del cielo
gemelo de un Juan Bautista.
Azules sus pupilitas,
dorada su cabellera,
montao en su yegua overa
no hay niña que no lo mire
ni vieja que no suspire
por detracito'e mi abuela.
Me pongo a pensar un rato
y mis taitas aparecen
ojalá aquí deletree
con claridez sus retratos:
Mi taita fue muy letrario
pa'profesor estudió
y a las escuelas llegó
a enseñar su diccionario.
Mi mamá como canario
nació en un campo florio
como zorzal entumio
creció entre la candelilla
conoció lo que es la trilla
la molienda, el amasijo.
Lo primero que impresiona en Violeta Parra es su franqueza y la seguridad con que habla del folklore. En seguida, se hace evidente su pasión por todo lo autóctono y su sincero deseo de ayudar a los demás para que interpreten y entiendan el folklore lo mejor posible. En una entrevista Violeta señaló[1]: “Entre los años 1938 y 1945 aprendía cantar al género español. Nacida cerca de Chillán (San Carlos), vine a Santiago a estudiar a
En 1938 se casó con Luis Cereceda, un empleado ferroviario, con quien tuvo dos hijos, Ángel e Isabel, y con quien se trasladó temporalmente a vivir a Valparaíso. Pero la vida familiar convencional no era algo que le acomodase, y no tardaron en surgir las peleas entre este marido convencional y una esposa nada dócil y llena de distracciones. Tras un período en el que alcanzó cierto renombre interpretando en vivo cuplés, Violeta comenzó lentamente a destacar en el circuito de folcloristas: ya había hecho varias presentaciones en radios y hasta se había unido a un grupo de teatro. No era, precisamente, un ejemplo de esposa abnegada, y su matrimonio con Luis Cereceda terminó en 1948.
Fueron así, dos sufrimientos los que acompañaron la vida de Violeta Parra, las penas del amor y las de la pobreza. Violeta las enfrenta con vigor, con rudeza, incluso sin un temor visible. Angel Parra recuerda parte de la vida de Violeta tal como sucedía alrededor del año 1957, dice Angel: “Vivíamos con mamá en una pieza de madera allá en
Con esta primera derrota amorosa en el cuerpo, Violeta se traslada nuevamente a Santiago en donde sigue su labor musical y así es invitada en
Como queriendo aturdirse en el trabajo, Violeta inicia en 1956 la grabación del primer disco de larga duración sobre el Folklore de Chile, desde ese año y hasta 1958, uno tras otro van saliendo los discos destinados a la difusión del folklore chileno, completándose un total de 8 volúmenes. Realiza giras a lo largo de todo el país difundiendo los valores del folklore investigado hasta ese momento, y también dando a conocer sus propias composiciones, ¡porque esto es importante de destacar!, aparte su excepcional trabajo de investigadora y difusora, gracias a su talento pudo impregnar esas manifestaciones de un aliento más universal.
Con esta denuncia constante acerca del dolor de sus hermanos chilenos y americanos, Violeta Parra recupera para la poesía y para el arte su razón más profunda de existir. No ser un producto de consumo, de compra y venta, sino ser elemento con función propia dentro de la sociedad, como Homero, como Píngaro, como los juglares, ella recoge el saber de su pueblo lo comunica y lo hace trascender.
Violeta Parra, recoge y sintetiza musical y humanamente grande centros artísticos y laborales de Chile… Violeta consigue a través incluso de una sola canción resumir a toda una región chilena, sus características, sus dramas, sus estilos artísticos, el Guillatún, por ejemplo recupera el ritmo de las danzas rogativas araucanas y también el llanto que aqueja al habitante de Cautín en una magistral síntesis.
Así mismo supo Violeta recoger la pena infinita que aqueja al leñero chilote, ese que navega en sus barcas según el favor del viento.
La cantora del sur conquistada por el norte, logra una suma musical que se nos ofrece en su composición titulada “Y arriba quemando el sol”, en que se produce una mezcla de motivos mapuches y quechuas. Es la vida de la gente del desierto la que sale a la luz en este canto de protesta, en donde el ritmo acompasado de los instrumentos de percusión es realzado por la voz dolorida de la quena.
A principios de la década del sesenta, Violeta Parra sufre una enfermedad que la deja en cama por varios meses, toma entonces algunos “trapitos” e hilos y se convierte en arpillerista… inventa todo, técnicas, materiales, formas, renovando temas como el de la crucifixión, el de Arturo Prat entre otros.
Expone en la feria de artes plásticas, donde nadie da importancia al arte ingenuo; cuando viaja a Buenos Aires a exponer muy pocos creen en ella… algún tiempo después viaja nuevamente a Europa, recorre Finlandia,
Un día Violeta Parra decide ir al Louvre a exponer sus creaciones, cuando se sabe en Santiago de Chile la gente no puede creerlo, esa tarde de agosto de 1964, Violeta está vestida con traje sencillo negro con el pelo suelto y la cara lavada, como una campesina cualquiera del campo chileno. La sala estaba repleta de personalidades, coleccionistas de fama, autoridades y artistas. Sus tapices, sus pequeñas pinturas de aspectos populares y unas estatuas de alambre estaban en el importante pabellón Marzan, mientras en la sala de al lado se tocaban sus discos. Se recuerda de ese viaje un tema que canta en francés grabado en París, con ritmo de vals messetti, con este demostró ser una verdadera detectora del espíritu popular no importa de cual región. Llega a Chile a finales de 1964, en la maleta trae un libro suyo editado por François Maspero, “La poésie populaire dans les Andes” (Poesía popular de los Andes), con poemas y grabados. Trae reconocimientos y triunfos, recitales y la alegría de haber dado a conocer una faceta diferente de Chile en Europa.
Sin embargo ya en Chile, camina decididamente por un camino de soledad y tristeza.
Su segundo matrimonio con Luis Arci está desecho hace ya tiempo, vive ahora un amor casi adolescente con el musicólogo Gilbert Favré. Con sus hijos Isabel y Angel instala una Peña en calle Carmen, desde abajo seguirá difundiendo folklore, su labor a llegado a un punto tal de madurez que le permite teorizar sobre la creación musical. Nos dirá Violeta: “Escribe como quieras, usa los ritmos que te salgan, prueba instrumentos diversos, siéntate en el piano, destruye la métrica, grita en vez de cantar, sopla la guitarra y tañe la corneta. La canción es un pájaro sin plan de vuelo que jamás volará en línea recta, odia las matemáticas y ama los remolinos”. Realizará también entrevistas en que dejará plasmados su gustos musicales y su crítica a algunos artístas folklóricos de la época: “La única interprete verdadera del folklore es Margot Loyola (con quien tuvo una amistad muy estrecha). ¡Que pena me da ver a tantos elementos de calidad, como el Dúo Rey Silva, el Dúos Bascuñán Del Campo, Margarita Alarcón y otros, que no tienen una orientación clara respecto a cómo es el folklore!. Me gustaría poder formar un curso de orientación histórica de la canción chilena, donde los intérpretes pudieran aprender el verdadero folklore y la manera de interpretarlo, sus raíces. Lo haría con toda el alma y sin cobrar un centavo. Es un crimen que intérpretes de calidad estén cantando – y grabando – mambo, etc. No tengo voz como cantante, pero imagino que una voz hermosa como la de Margarita Alarcón podría sacar partido a nuestro auténtico folklore. Y no pretendo tampoco ser una verdadera entendida en el folklore, porque mi sueño sería recorrer el país entero, empapándome en su música para conocerla, y luego darla a conocer a los demás”.[2]
Por discrepancias con sus hijos, decide instalar una carpa en
Pero el hombre que ahora estaba amando, después de muchos dimes y diretes se irá, dejándola sola, Gilbert Favré, el joven e impetuoso amor de su madurez huye al norte y luego a Bolivia.
Violeta sigue componiendo lo mejor de su producción, escribe las “Décimas Autobiográficas” en versos chilenos, donde plasma sus impresiones y experiencias, en ellas supera una íntima angustia y desesperación reduciéndola a una síntesis original y viva, pero Violeta está cansada y esta sola.
Durante 1966 intenta cortarse las venas, no lo logra, durante el verano de 1967 pide que le dejen mantener sola la carpa, en la noche anuncia que cantará completa sus últimas composiciones recién grabadas para
Violeta Parra falleció el 5 de febrero de 1967, pero aquella tarde de domingo tan sólo se apagó la vida de Violeta Parra, algo de ella permaneció, no sólo en sus canciones que están aquí para que las recordemos, sino en sus hijos, en sus discípulos, en su pueblo y aunque no nos sirva de consuelo hemos de reconocer que al morir deja tal herencia que no debemos temer a la muerte.
El poeta Pablo Neruda recordó a Violeta Parra con estas palabras a poco de su muerte:
“Te alabo amiga mía compañera, de cuerda en cuerda llegas, al firme firmamento y nocturna en el cielo tu fulgor es la constelación de una guitarra, de cantar a lo humano y lo divino… voluntariosa hiciste tu silencio, sin otra enfermedad que la tristeza…”
Sí, realmente la vida de Violeta Parra no es una vida fácil es una vida donde el dolor esta presente minuto a minuto, un dolor que la empuja inexorablemente a la fatídica fecha, la fecha en que ese dolor clavará profundamente en el corazón de Violeta su punzada, su estoque final, es el domingo 5 de febrero de 1967, así lo recuerda Alberto Zapicán que vivía también en
Almorzamos cerca de la una, ella paró de escribir para venir a comer un zancocho, un revoltijo así en el sartén, no habló ni una palabra; después de tomar el té se fue otra vez a su cuarto y se encerró”.
El testimonio de su hermano Lautaro Parra, de esos minutos del día 5 de febrero de 1967, dice Lautaro: “Después de almuerzo como a esa hora de las cuatro,
Y este es el testimonio de su hija más pequeña Carmen Luisa, recuerda ella: “Yo estaba ordenando algo en la carpa, serían como las seis de la tarde, de repente sentí un balazo, entré corriendo a la pieza y encontré a mi mamá ahí tirada encima de la guitarra con el revolver en la mano… me acerque a ella y la moví, le hablé no me contestó… ahí me di cuenta que por la boca le corría un hilillo de sangre, quede como paralizada, no se por qué, pero lo más instintivo fue quitarle el revolver. Salí afuera de la carpa y le avisé a gritos a las personas que andaban por ahí, de repente se llenó la carpa de gente, llegaron los detectives y después vino una ambulancia a buscarla”.
Los diarios, algunos diarios, informaron en extenso del trágico desaparecimiento de Violeta Parra, el martes 7 uno de ellos decía: “Durante todo el día de ayer se velaron los restos de Violeta Parra en el parque
Entre toda la gente se pasean llorosos sus hijos, Angel Parra con lentes oscuros y demacrado por las lágrimas derramadas, se sienta camina inquieto, se mueve de un lugar a otro… De pronto un grito desgarrador rompe la noche ¡Dónde está mi hermanita… déjenme verla!, es su hermano Lautaro Parra, luego llega Juan Baez del sindicato circense, la emoción también lo embarga. Más tarde hay otra escena dolorosa… ¡Por qué no me dejan ver a mi mamita!, solloza
El testimonio de otro diario que el día 8 de febrero informaba del entierro de Violeta, dice: “Al cruzar el cortejo frente a la pérgola del Mapocho, las floristas rindieron su postrero homenaje lanzando pétalos de rosas al paso del féretro, en la puerta del cementerio junto a numeroso público esperaban miembros del sindicato circense y del sindicato de folkloristas, artistas, cantores, cantoras populares venidas especialmente desde Puente Alto y Melipilla… acompañaban los restos entre otros, Víctor Jara, Héctor Pavéz, Rolando Alarcón, Ricardo García, Camilo Fernández, Patricia Chavarría del Conjunto Aukan, Gabriela Pizarro del Grupo Millaray, las Voces Andinas, los integrantes del Grupo Chagual, el actor Julio Young, el actor Héctor Duvauchelle y otros más.
Una vez sepultada Violeta parra, quienes tenían preparadas intervenciones no pudieron abrirse paso entre la marea humana y debieron desistirse de sus intentos. Sólo una trompeta ejecutó un toque de silencio, antes el orfeón municipal había ejecutado la marcha fúnebre de Chopin”.
Pasan los años y en el año 1972 Enrique Rivas cuenta: “Cuando a nosotros nos entregaron estos terrenos se hizo una reunión para cambiar nombre al campamento, esto eran puras toldas y piecesitas de madera y cartón… bueno, ahí todos proponían nombres, pero el único en que quedamos todos de acuerdo fue en ponerle a esta población Violeta Parra porque había que reconocerle ese mérito de ser artista del pueblo, porque las cosas que hemos sufrido, ella las palpó bien y las supo interpretar en sus canciones y esto no creo que vaya a quedar en puro nombre no más, porque ya es conocimiento nacional, porque ella es pueblo y fue y será … y por eso esto de bautizar con su nombre a nuestro población…”.
Ese domingo 5 de febrero de 1967 como a las seis de la tarde la guitarra quedo silenciosa junto a sus tapices, pero cada 5 de febrero recordando a Violeta Parra habrá ocasión para que aquellos compatriotas que no quisieron oírla por su canto renovado puedan meditar en la fuerza de su talento y en la significación de su arte y para que en un día como hoy o en cualquier día olvidando los dolores, las injusticias, la soledad, el desamor… podamos cantar como ella este himno agradecido a la existencia… GRACIAS A
Violeta se nos fue en su canto, en sus versos. Fue un estrujamiento de sí, un sacrificio permanente, casi nunca comprendida en su absoluta y pura belleza. Por esto fue derrotada. Y al ser derrotada como toda mujer que se entrega, en medio de amor y ternura infinitos, es que dejó este mundo y se fue sin partir, porque dejar todo lo dejado por ella, toda una voz de pueblo, no es morir un poco sino vivir para siempre…[3]
Etiquetas: Escritos sobre Música
En el presente trabajo intentaremos dar un breve recuento a un sinnúmero de hechos importantes ocurridos en
Nuestros orígenes.
La enseñanza del Derecho en el principal puerto de la nación se comienza a gestar a fines del siglo XIX, algunas iniciativas particulares y otras de autoridades eclesiásticas dieron diversos frutos efímeros o permanentes en algunos casos, creando Cursos de Leyes que se expandieron por nuestro Valparaíso. La primera iniciativa data de 1878 y corresponde a un curso privado impartido por los señores Daniel Lastarria y David Campusano, los cuales crearon esta cátedra de Derecho que no tuvo mayor trascendencia, puesto que no logró impartir los cinco años de la carrera, no pudiendo recibirse ningún abogado de sus aulas; sus clases eran impartidas en las aulas del novísimo Liceo de Valparaíso, regido en esos tiempos por don Eduardo de
Estos efímeros cursos de aptitud universitaria que se dictaban en el Liceo Fiscal, al modo como el Instituto Nacional de Santiago impartía algunos cursos de leyes, no produjeron frutos permanentes.
El año 1893 será una fecha clave para Valparaíso, en este año se crea por primera vez uno de los cursos que ha tenido larga duración y se ha mantenido incólume hasta nuestros días,
Sin embargo aún no llegamos hasta el establecimiento de nuestra Escuela, el cual se producirá tras un, quizás, pequeño incidente. Nuestro país se preparaba para iniciar sus festejos por el primer centenario de la independencia y en la política se vivía un ambiente de revuelo, tensas discusiones llenaban el aire del Parlamento y las sedes de los partidos teniendo como principal tema de discusión la divergencia entre lo laico y lo eclesiástico, junto al debate por la ley de instrucción obligatoria y las tradicionales disputas entre Liberales y Conservadores. A todo esto se adiciona el convulsionado ambiente cultural que comienza a entregar visiones críticas acerca de la pintura, la música, el teatro y otras expresiones artísticas, las cuales hasta ese entonces miraban hacia lo foráneo y no hacia el país, buscaban de esta manera crear conciencia acerca de lo importante de los temas propios de
Esta adhesión hecha pública no fue muy bien recibida por la comunidad estudiantil del curso eclesiástico, la cual con la misma fecha publicó una carta de desagravio manifestando de parte de un grupo de alumnos de este curso su protesta enérgica en contra de la actitud de sus demás compañeros[2].
La disputa ideológica se siguió gestando con el correr de los días, motivando la redacción de sendas cartas emitidas por el periódico liberal “El Día” y su par conservador bajo la dirección del rector del Curso de los Sagrados Corazones “
Pese a la negativa de
Iniciándose las clases se impulsó la campaña para crear oficialmente un Curso de Leyes, el cual terminó con la dictación del Decreto Supremo que crea el Curso de Leyes de Valparaíso, firmado por don Ramón Barros Luco y Anibal Letelier, fechado el 18 de mayo de 1911. De allí en adelante comenzarían a gestarse el camino glorioso de
El Curso Fiscal de Leyes.
Tras la importante fecha de 1911, el Curso Fiscal de Leyes dará sus primeros pasos en el camino hacia su solidez institucional. Don Carlos Rudolph ejerció la dirección de este curso junto a la del Liceo donde se impartían las cátedras hasta 1918, durante todo estos siete años desarrolló también la cátedra de Historia General del Derecho. En su mandato se incorporaron importantes catedráticos como los profesores Anibal Cruzat (Intendente, Diputado y Senador de Valparaíso), Gustavo Rivera Baeza (hijo de Guillermo Rivera uno de los firmantes de la proclama por la educación laica), Luis Graham (Senador), Gustavo Labatut (Profesor de Derecho Penal), Jaime Galté, entre otros.
Su mandato terminó en 1918, fecha en que dejó de dar clases y
En 1927 asume sólo por dos meses el Rector del Liceo don Carlos Prado Martínez, tras él se hace necesario designar un director especial, nombrándose a don Aurelio Cruzat, Profesor de Derecho Procesal, quien fue en propiedad su primer director desde abril de 1928. Este nuevo director asume la importante misión de dirigir el curso fuera de las aulas del Liceo de Valparaíso, puesto que por su importante matricula y la necesidad de dotar al curso de un espacio propio, se le cedió para su uso la antigua casona contigua al Liceo en calle Colón Nº 2128, la cual se entregaba para habitación del Director del Liceo. Esta antigua casona albergará hasta fines de la década de 1950 el curso de leyes de que hacemos mención, posteriormente será ocupada por el Instituto Pedagógico y
Tras el afianzamiento del Curso Fiscal en la casona de Colón se sucedieron importantes directores que desempeñaron una importante labor en nuestra institución y a su vez dejaron una honda huella que perdura hasta nuestros días.
Luego del profesor Cruzat fue designado director don Luis Vicuña Suárez, importante abogado del foro porteño, profesor de Derecho Civil y eximio pianista, de su Dirección se recuerda un importante hito, fue este director quien impuso en 1932 el lema del Curso que corresponde a una frase de Cicerón y que se mandó a imprimir con grandes caracteres a la entrada de la casona de Colón, este decía: “Nos ad Justitiam ese natos” ( Hemos nacido para la justicia). Hoy este lema se conserva bajo el actual símbolo de nuestra Escuela, la efigie de Il Retrato di Valparaíso.
El profesor Vicuña Suárez, tuvo que abandonar su cargo tras sufrir una grave enfermedad que lo llevó a un trágico final, asumiendo los mandos del Curso un mítico personaje del foro nacional, profesor de Derecho Procesal y miembro de
Don Jaime Galté terminó su periodo siendo sucedido en 1936 y hasta 1964 por el ilustre profesor de derecho civil y notable abogado don Victorio Pescio Vargas, nacido en 1902 en Tacna, se tituló de abogado el 29 de noviembre de 1926, siendo su memoria de prueba sobre “
Bajo su dirección,
Es en 1942, el 17 de septiembre tras una visita del Presidente de
Su Excelencia había señalado que mantener una Escuela de Derecho en la ciudad de Valparaíso significaba un evidente gasto que no podía sustentar el Estado, puesto que era preferible para el Gobierno crear cátedras para formar ingenieros o técnicos en vez de fomentar la abogacía. A este planteamiento se opuso toda
Finalmente los esfuerzos de alumnos como Juan Matus y Ladislao Maluenda y el cuerpo directivo junto a los profesores de nuestra Escuela, rindieron los frutos esperados y
Tras este importante remezón, el señor Director se dio a la misión de dotar al Curso de Leyes, a esa fecha Escuela de Derecho de Valparaíso, dependiente de
Don Victorio Pescio, buscó por todos los medios que se podían imaginar las formulas para edificar una moderna estructura que albergara lo que él consideraba elemental, las aulas, una imprenta, una radio y una moderna biblioteca.
Nuestros antiguos profesores aún comentan las maneras como el ilustre maestros consiguió los medios para obtener ingresos, entre ellos se cuentan la dictación de una serie de leyes que permitieron obtener un porcentaje del impuesto pagado en las aduanas de Valparaíso para solventar este curso, otras con las que ingresaba una parte de las apuestas en el Sporting Club de Viña para los mismos fines y las leyes que cambiaron la destinación de los terrenos fiscales de Las Salinas en Viña del Mar y la destinación de sus dineros por las ventas y expropiaciones.
Bajo la rectoría de
Durante la construcción se ocupó junto una serie de materiales a muchos trabajadores, algunos viven hasta nuestros días y aún sus familias trabajan en el edificio, es el caso de la familia Salas, otros en cambio son grandes abogados o funcionarios públicos, notarios, etc. quienes para sustentar sus estudios y obtener un dinero extra pidieron autorización a don Victorio para poder trabajar en la obra a cambio de un jornal o a cambio de un abono a su matricula y arancel.
Durante largos años se sucedió la construcción hasta que finalmente el día 12 de abril de 1952 se llevó a cabo una gran ceremonia en la que se inauguró el cuerpo C-I del edificio, el cual se corresponde con el espacio que actualmente ocupan las salas 1, 2, 3 y 4 junto al hall de alumnos (calle Freire, esquina Errázuriz). A esta ceremonia acudieron el rector de
Finalmente el edificio de calle Errázuriz, proyectado desde sus orígenes por el arquitecto de
Por muchos medios se señalaba que el edificio es considerado como el más hermoso, cómodo y bien dotado, no solamente del país, sino de todo el continente[10]. Su estructura y fachada se encuentra completamente revestida de mosaico veneciano traído directamente desde Italia, tenía al tiempo de su inauguración una capacidad para 350 alumnos, distribuidos en ocho salas de clases. En una antigua reseña de “El Mercurio” de la ciudad porteña, publicada para el cincuentario en 1961, se decía: “El edificio contiene obras de arte de un valor artístico inestimable, destacando entre todas la cabeza de una donna romana, obsequio del Gobierno de Italia, extraída de excavaciones realizadas en las cercanías de Roma. Se presume que data del siglo I de
La biblioteca es una de las completas en bibliografía jurídica del país. Está demás, el casino y la fuente de soda. El primero presta atención al alumnado en general y en especial a los alumnos del pensionado masculino “Exequiel Camus Valdés” y a las alumnas del pensionado femenino “Luis Vicuña Suárez””[11].
Por otra parte, el Aula menor, Luis Vicuña Suárez poseía un proyector de películas de
En las dependencias de reuniones, como
Finalmente de su estructura destacan los diversos paneles de mosaicos ubicados en distintas zonas del edificio, en la sala de espera de
Este lujoso edificio fue entregado a la comunidad a mediados de la década del 50, mas su ceremonia de inauguración se llevó a cabo en septiembre de 1961, fecha en que
Celebración de los 50 años de existencia.
El antiguo Curso Fiscal de Leyes nacido tras la rebeldía de unos diez alumnos del Curso de los Sagrados Corazones ya cumplía 50 años de existencia y lo hacía con un nuevo edificio, un gran centro de aprendizaje en que se reúne el saber universal, donde se juntan en un solo lugar lo que el maestro Victorio Pescio consideraba la senda a seguir “una Universidad para ser tal requiere una imprenta, una radio y una biblioteca”. El edificio al estar entregado completamente a la comunidad contaba ya con aulas, salas de clases y biblioteca, con el tiempo se le dotó de una imprenta moderna para su época, junto a esto se creó en 1961 un Instituto de Pericias Documentales a cargo de don Sergio Figueroa Cave, quien fue enviado personalmente por don Victorio a estudiar y perfeccionar sus conocimientos a Inglaterra e Italia, a su vuelta a principios de este año, se inauguró este importante servicio para la judicatura porteña. Sus laboratorios se ubicaron en el subsuelo del edificio, en el cuerpo que mira hacia calle Freire.
Sin embargo faltaba aún entregar de manera solemne este edificio y la ocasión de celebrar los 50 años de vida de esta casa de estudios fue acertada para llevar a cabo esta ceremonia. Don Victorio organizó así un importante acto en que participaron grandes personajes del ambiente judicial nacional, senadores, diputados, regidores, representantes de las Fuerzas Armadas, Cónsules y agentes diplomáticos acreditados en Valparaíso, etc. La ceremonia se llevó a cabo en el Aula Magna y constaba de dos partes, una primera parte estaba a cargo del señor Rector de
El programa de la ceremonia se llevó a cabo casi a la perfección sino fuera por la intervención del Presidente de
Junto a esta celebración, cabe mencionar el obsequio que entregó el Gobierno de Italia a nuestra Escuela, se trataba de una notable escultura original de Vicenzo Gemito conocida como “L’Acquaiolo”, esto es “El Aguador” y que representa un niño desnudo con su ánfora de agua que ofrece un sorbo al caminante. Es una graciosa figura del “scugnizza” napolitano, desgreñado, pero con una sonrisa en el rostro que revela su alegría interior, el regocijo de su alma infantil, pese a toda su miseria. El molde fue ejecutado por un artista italiano de renombre y fundido en los famosos talleres de Pistoia, bajo la vigilancia de un gran amigo de la facultad, el Marqués Gianbattista Renzi di Moriano[13].
Finalmente el edificio ya estaba inaugurado, mas falta una pieza para completar la senda que busca seguir el profesor Pescio, una radio. Durante toda la década de los 50 el mismo Director en persona viajó a Europa, especialmente a Inglaterra a buscar equipos de primera línea para la transmisión de las ondas radiales y en Italia adquirió una gigantesca e invaluable colección de discos de música clásica, los cuales conformaron la primera discoteca de la emisora. A fines de 1961, ya se encontraba instalada la radio, sus estudios de transmisión y grabación en
La década del 60 transcurrió con una pesada carga de cambios radicales que provocarían hondos conflictos al interior de
En 1968, el 12 de febrero, fallece el ex Director, entre el dolor y los quiebres internos su cuerpo es velado en el hall del edificio que lo desveló y fue en definitiva su magna creación. Finalmente su cuerpo descansa en el Cementerio de Disidentes de Valparaíso.
Finalmente en cuanto a las obras artísticas se agregan dos nuevos retratos en
Desde 1969 hasta nuestra época nuestra Escuela ha vivido sumida en el silencio, sin actividad cultural y ahora en el siglo XXI, se encuentra en la senda del rescate de su patrimonio por las iniciativas del Grupo de Recuperación Patrimonial y
[1] Periódico “El Día” de Valparaíso, 3 de julio de 1910
[2] Periódico “
[3] Periódico “El Día” de Valparaíso, 5 de julio de 1910
[4] “Apuntes y notas para una historia de
[5] Periódico “El Día” de Valparaíso 10 de julio de 1910, 12 de julio de 1910
[6] Ladislao
[7] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, jueves 21 de septiembre de 1961
[8] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, 14 de septiembre de 1942
[9] Actas Junta Inspectiva de
[10] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, 21 de septiembre de 1961
[11] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, 21 de septiembre de 1961
[12] Datos extraídos de un antiguo texto sin autor de fecha 1965, encontrado por el Grupo de Recuperación Patrimonial de
[13] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, 21 de septiembre de 1961
Etiquetas: Escritos Históricos
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