“… que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas
no las lisonjas fugaces…”(Manifiesto, Víctor Jara 1973)
La cueca como vertiente de folklore.
Muchos trabajos se han hecho de la cueca, sus orígenes, sus pasos, su trayectoria, su instrumentalización, los textos, etc., en este breve ensayo no nos referiremos a ninguno de estos temas en el fondo, pues habrán autores más veraces que podrán dar un sentido más perfeccionado a esta investigación que se debe hacer con gran conocimiento y veraz sentido de la realidad. Lo que nos atañe en este trabajo es tratar de dibujar, de una ficción realizada en la ponencia que señalé en el inicio, un realidad legítima y argumentada en cuanto al folklore y la cueca como tal (entendiendo a esta como una expresión más del folklore y no como entienden muchos jóvenes incautos de hoy, que cueca es sinónimo de folklore chileno en su concepción global).Partamos por lo primero, en la ponencia se señala que la cueca, de origen campesino es la única que se ha masificado de forma amplia en el escaso espectro cultural chileno durante toda su historia musical, llegando a constituirse (cito textual) prácticamente en el único y auténtico estilo de cueca. Aquí evidenciamos una falta de análisis y quizás sesgo político, por quizás, la posición política del exponente, pero bueno aunque seamos del color político que seamos el análisis debe ser cabal y veraz, creo que la gran mayoría de las personas reconoce que no solo se conoce este estilo de cueca y la historia de la música lo evidencia. Recordemos que en los años 1960 y fines de 1955 se comenzó a desarrollar un movimiento reformador del folklore chileno, de la mano de grandes artistas como son Pedro Messone, Rolando Alarcón, Los Cuatro Cuartos, Los de Las Condes, Los Paulos, Los de Santiago, Mira y Poncho, Los Ponchos Rojos, Las Cuatro Brujas, Los Solitarios, etc., este movimiento se conoció como el NEO FOLKLORE el cual cambio radicalmente los ritmos y estilos folklóricos que habíamos conocido hasta entonces, se dejó la manta y el apero típico de huaso de fundos sureños o centrinos y se impuso un estilo citadino, de capital, diremos “santiaguino” con voces jóvenes el cual quiso dar luces y demostrar que el ciudadano, el hombre estresado de la capital chilena especialmente, también sentía el folklore chileno y de una manera especial, distinta de la antes expresada por ejemplo por los Cuatro Huasos, los Cuatro Hermanos Silva, etc.La trascendencia de este movimiento fue mayúscula, de aquí salieron grandes obras folklóricas conocidas por la gran mayoría de nuestros pueblo, y a la vez se dieron nuevos cauces a la interpretación de nuestro baile tradicional la cueca, se difundieron nuevos estilos de cueca aun tarareados y conocidos, me atrevo a decir por la gran mayoría de la población. Es común encontrar en compilaciones por ejemplo, la cueca “Adiós Santiago Querido” de Segundo Zamora cantada por los Cuatro Cuartos, con un estilo muy distinto a lo que lo cantaban Los Cóndores y Los Baqueanos con Silvia Infanta por ejemplo.Con esto queda de manifiesto que no siempre ha sido conocida la cueca en su versión tradicional y no es esta solamente la que se conoce como la “única y auténtica”, hay fuera de este gran movimiento otros estilos que tuvieron trascendencia, incluso dentro de la misma Nueva Canción Chilena en su primera parte (anterior a 1970). La aseveración hecha en la ponencia nos deja claro que no ha existido una labor investigativa y por mucho que esta no exista debe de tenerse bastante cuidado al momento de presentar al público un ensayo el cual puede causar confusión e incertidumbre a cerca del suelo existencial en el cual nos movemos, como dice una vieja máxima, ante la ignorancia es mejor callar.Por último para cerrar este cuadro me gustaría hacer una alusión al atuendo de los interpretes de nuestro folklor en la veta más tradicional, cito textual “Son mayoría los chilenos que honestamente reconocen como su único valor esta cueca huasa campesina: hermosa y colorida; de costosos trajes y finos aperos de laboriosa artesanía manual; de espuelas de plata y vistosas mantas cortas, salidas de las manos de pequeños artesanos o pequeña artesanía-industrial: pero rara vez tan valiosos adornos engalanan la figura del campesino”. Quisiera detenerme en la última frase del párrafo citado, esta bien que una persona por X motivo viva fuera del país por mucho tiempo y por eso este alejada de la realidad nacional, pero el estar alejado no da derecho a desconocer la realidad propia de nuestra Patria, es lógico que si hacemos una vista a nivel macro y flojamente nos dejamos llevar por lo que vemos en nuestra mediatez más cercana veremos que en la ciudad el hombre común y corriente no anda con estos aperos por plena Paseo Ahumada o por Avenida Pedro Montt en Valparaíso, o por Avenida del Mar en La Serena. El hombre citadino no anda con sus espuelas de plata y polainas para montar el microbús que como noble corcel lo llevará a su oficina, en la cual al llegar ensillando el bus o metro entrará doblando la manta al hombro, dejando libre sus manos de hombre de fundo para firmar papeles, pagarés, llevar encargos, tramitar documentos, y así luego que hace su labor, debe ir a arriar su personal, como capataz de fundo ira por su oficina laceando animales para ponerlos a pastar o a los peones a trabajar. Como se verá esto no ocurre en nuestras ciudades, pero si ocurre en pueblos del interior de nuestra Patria, tanto en el centro como el sur de nuestro país (nótese que no nombro el norte, pues en este la geografía y el clima cambia las tradiciones y desembocamos en otra dinámica distinta a las ciudades o campos del centro o sur del país). Para no ir más lejos daré ejemplos cercanos, Chincolco, una localidad al interior de Petorca, sin tecnología ni menos señal de celular, se pueden ver a huasos usando los aperos que RARA VEZ ENGALANAN LA FIGURA DEL CAMPESINO, vamos más allá e incluso acercándome al norte pero en lo que aun es valle, en Illapel y Salamanca es posible ver esos aperos y huasos vestidos como tal paseando un domingo en la ciudad. En el sur las ciudades de Lonquimay, Quillaco, Curacautín, Cunco, Entre Lagos, Puelo, Hornopirén, Puerto Murta, Villa Tehuelches, entre otras más, mantienen las tradiciones propias y es posible ver lo que al autor asemeja a algo perdido. Como vemos hay mucho aun de tradición en nuestro país, lo que hay que hacer es rescatarla, esa a es la labor del investigador, no de enterrarla más de lo que está.En cuanto al influjo zoomorfico de la cueca chilena (la comparación del cortejo del gallo para con la gallina), este origen es trasversal para todos los tipos de cuecas, tanto la urbana, la mal llamada santiaguina, la tradicional, la sureña, nortina, etc. Es lógico que es el influjo y representa eso en su concepción más prístina, no significa que cuando se baila se este pensando que el varón es el gallo y la mujer la gallina, no, lo que se piensa es en conquistar a la pareja y es esa la valoración más pura y central de la cueca. Por muchos autores se ha dicho que la cueca es un baile de conquista que tiene como fundamento último la observancia del cortejo del gallo y la gallina, este interés de conquista, cabe tenerlo claro es de toda la cueca y no solo de la urbana, toda cueca es así por naturaleza, si nos apegamos al trabajo citado diríamos que en la cueca tradicional hay una ficción de un gallo y una gallina y en la urbana hay una verdadera conquista de un hombre y una mujer.Finalmente, valga este alcance, no podemos argumentar un baile tan evolutivo como es nuestro baile tradicional en lugares comunes, no vale para un investigador decir que la cueca tiene influencias arábicas, conocida es la evolución (en el medio investigativo) de la música española, la cual sufrió o vivió el influjo árabe por la invasión que soportó la Madre Patria durante 700 años, y como sabemos que la cueca nació de una adaptación de ritmos de España, no podemos más que concluir lógicamente que también tiene raíces árabes. Los investigadores no podemos caer en estados tan comunes para todos.
Lenguaje, ritmo e instrumentalización de la “Cueca Urbana”.
En cuanto al lenguaje y al análisis de la corriente de baile tradicional, encontramos valorable el rescate de tradiciones netamente urbanas y dichos propios de la ciudad y de los barrios bravos de estas urbes (que hay que notar existen en todas las urbes y no sólo en Santiago y Valparaíso), sin embargo se extraña de mi parte una alusión a otras vertientes de cueca, especialmente de la Nueva Canción Chilena de tendencia Izquierda en su Fase Intermedia (1970 – 1973), en donde abundan cuecas con sentidos sociales muy marcados, así están las cuecas de un disco desaparecido en nuestro medio “No Volveremos Atrás”, estas de creación de Sergio Ortega Alvarado (Q.E.P.D.) son la “Cueca Roja” y la “Cueca Negra”, ambas citan oficios populares y anhelos de gente de poblaciones. También hace su aporte Víctor Jara en el Disco “La Población” (DICAP 1972), en temas como “Sacando Pecho y Brazo”, por ejemplo.Vale la argumentación que señalo, aunque se quiera apoyar un estilo musical no es posible desestimar otros y también vale mencionar su influencia por poca que haya sido.En cuanto al análisis del ritmo, consideramos que toda cueca debe seguir, musicalmente un misma partitura madre, un misma arquetipo o diseño musical intrínseco propio de su género. Me explico, en la base última toda cueca debe tener un mismo ritmo y descender así de una misma vertiente (la zamacueca en este caso), por lo cual referirse al ritmo es algo superfluo y quizás por eso no se refiere a este el autor y prefiere así referirse a un lugar y discusión común de poca trascendencia como es la equivocada percepción de la música por parte del público. Tema muy amplio que no merece un ensayo.Por ultimo tema quisiera tocar un tema que el autor pone de relieve en cuanto a la instrumentalización de la cueca urbana, la cual es muy novedosa hay que decirlo y así también es resistida por muchos maestros tradicionales que no por eso dejan de ser grandes próceres de la canción folklórica. Cito el siguiente párrafo: “Valga como ejemplo el siguiente hecho para demostrar cuan desconocida es la instrumentación de esta cueca urbana: el Jurado del Festival de Viña del Mar (en 1972) en la parte Folclor, no aceptó que la cueca de Hernán Núñez seleccionada para el Festival, fuera cantada con acompañamiento de piano, contrabajo y batería, por considerar que no eran instrumentos folclóricos propios de una cueca. De todos modos la cueca "Dicen que Viña del Mar" obtuvo el segundo premio defendida por Aparcoa. (Sucedió, es digno de mencionarse, que en una de las presentaciones el Maestro y Director de la Orquesta del Festival, Valentín Trujillo, no se contuvo y puso sus "floreos" en el piano, a lo cual se sumaron el batería y el bajista, lo que les valió un tirón de orejas por parte de la organización.)”.Vale para esto la siguiente aclaración, no es que haya existido un desconocimiento por parte del jurado de la instrumentalización de la cueca urbana y por eso se haya bajado de categoría a esta y haya obtenido el segundo lugar del Festival Internacional de Viña del Mar en 1972, el problema que acá se plantea es aun mayor y reviste otras aristas, hay que mirar más allá de la mediatez cercana y estas abierto a la dinámica y estructura total del momento que se vivía. Como dice un gran profesor hay que ser como Morfeo, el dios griego, hay que cambiar de forma para ver de todos ángulos la realidad y posicionarse en la dinámica real y no en la mediatez de lo que captamos.Se viven los primeros meses del año 1972, la Nueva Canción Chilena en su facción de Izquierda vive su gran auge, aunque ya se empieza a hacer notar con mayor fuerza la Nueva Canción Chilena en su facción de Derecha. Son momentos difíciles para la política y el país, la convulsión generada por las aspiraciones de un gobierno popular, para y por el pueblo, chocan con las conservadoras aspiraciones de un gran número de compatriotas que lucha por todos los medio de que la temida revolución con sabor a vino y empanadas no se realice y así resguardar sus suntuosas riquezas. En este clima se da el Festival Internacional de Viña del Mar, don Hernán Núñez presenta la cueca ( a su estilo) “Dicen que en Viña del Mar”, la cual es interpretada por el Conjunto Folklórico Americano Aparcoa, conjunto perteneciente a la Nueva Canción Chilena facción de Izquierda, que ya había grabado con los versos de Pablo Neruda el “Canto General”, presentada el 5 de diciembre de 1970 en el Teatro Municipal de Santiago. Esta grabación vale decir, fue auspiciada y más que nada incentivada por el gobierno de la Unidad Popular, por lo cual ya despertaba ciertos roces la actuación de Aparcoa en el escenario de Viña del Mar. Dado este ambiente, no era propicio para la producción, en ese tiempo convulsionado dar por ganador a Aparcoa y darle así una carta más a la Unidad Popular para seguir sustentando su plan de gobierno.Creo que por aquí va el matiz del segundo lugar, analizando claramente la dinámica y el ejercicio de las estructuras en pugna en ese tiempo. Valga para quien sea, mi opinión no es la última ni la será, pueden haber más divergencias, aceptables si es que se fundamentan y no solo se argumentan diciendo, como buen chileno, que no se ganó solo porque se desconocida o no supo el jurado evaluar el trabajo presentado.
Trascendencia transversal del folklore a lo largo de la historia musical chilena.
Vale aquí, hacer una reseña muy breve de este punto, ya que este amerita la extensión de más de un cuerpo de ensayo y puede llegar a significar volúmenes de investigación mayúsculos, tal como lo ha concebido entre otros el gran investigador Pablo González, Claudio Araya, entre otros.Durante toda nuestra evolución musical ha existido y ha estado presente el folklore tradicional, siempre aunque nos e note esta ahí viviendo entre los oscuros pasajes de las creaciones que van surgiendo a través del tiempo; quizás podamos decir que nunca ha sido un gran movimiento considerando a este como folklore tradicional puro, pero si ha habido movimientos con raíces en este género, así el Neo Folklore, La Nueva Canción Chilena, el Folklore Urbano, el Folklore Campesino, etc., cada uno con diversos exponentes a los largo de la historia. Es por esta trasversalidad que no podemos desconocer que no haya existido en una época folklore, este siempre ha existido y va naciendo, desarrollándose, muriendo en géneros cada día que pasa y va evolucionando, a veces a nuevas formas y otras a rescatar valores arcaicos.No podemos así, por ejemplo concluir que durante el régimen militar de la Junta de Gobierno y luego del General Pinochet, se acalló el folklore. No podemos decir esto pues siguió este existiendo, siguió por ejemplo una renovada versión de Nueva Canción Chilena de tendencia de Derecha y Pro Junta Militar, junto a un folklore tradicional en la figura de grandes grupos chilenos como los Huasos Quincheros, Huasos de Algarrobal, etc, todos maestros del folklore; lo único que fue acallado en ese tiempo fue la rama izquierda de la Nueva Canción Chilena, y aún más podemos decir que no se acalló, sino que no dejó oír en nuestro país, pues en el extranjero (exilio) siguió desarrollándose con más fuerza y con nuevos influjos y cauces haciéndola vivir, por sus mismas iniciadores hasta nuestros días.Es así que somos un país folklórico, cualquiera sea la postura que tengamos, somos un país muy rico en tradiciones y esto se evidencia en que nunca nuestro folklore muere y siempre esta ahí, es labor de los investigadores, músicos y exponentes del folklore rescatarlo, pero con verdad y lealtad, para así educar a nuestros hijos y todos los habitantes de este hermosos país.
