Cabalga en el horizonte
y por mis venas un presente
se me escapa entre mi dedos
las imegenes de mis muertos,
los recuerdos se pasean
montados en sus carretas,
se va la respiración
entre la daga filosa del amor.
Todo se me va de las manos,
cual arena resbala entre los dedos
una ilusión, una canción
que dió vida a mi corazón
y que hoy la apaga
con la dulce indiferencia
de evitar que yo sienta
y mi alma anochesca.
Una noche eterna se me presenta
como fantasma en esta penumbra
de cielos sin estrellas,
de habitantes sin planetas,
de pies sin tierras,
pieles sin caricias,
todo se me muere entre mis manos
todo cabalga hacia lo lejano.
Desfallezco en este suelo
muerto por los intentos
de sofocar mi sed de abrazo
con el trago amargo
de beber la hiel
que es veneno en mi piel
cuando no tengo un abrazo
ni aun tus manos
que contengan mis lagrimas
y ahoguen el nudo en mi garganta.
Cofradía
Publicado por
Ricardo Andres Loyola Loyola
22 ene 2010
Etiquetas: Poesías

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