Y ha rugido la bestia,
azotó sus brazos en la tierra
en un bramido demoledor
revivió de su letargo,
levantando los mares
y perspicaces saqueadores.
Renació desde los abismos
los gritos de muertos,
edificios derruídos
en un sur violento,
esquiva Conecepción
capital bravia de la conmoción.
El mar quizo abrazar
las almas que no pudieron escapar,
como un velo de silencio
que ahogaba sus lamentos,
sus casas, los cerros, los barcos
en punta hacia el cielo
que se caía a pedazos
en un infierno enterrado.
Concepción, Constitución
la furia de la tierra removió
el mar asalto con fuerza
la paz y el paisaje de belleza,
sólo victimas en Curepto,
un mar en Llolleo,
mi Chile esta caído
y de a poco se va levantando
con la fuerza de Lautaro
que renace del piñon,
sagrado regado por la lluvia
eterna y la esperanza
de levantarnos abrazados
sin diferencias, aunados
como un solo cuerpo
como un país entero.
27 de febrero 2010
Publicado por
Ricardo Andres Loyola Loyola
4 mar 2010
Etiquetas: Poesías

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