Hoy deseaba escribir poesía y publicarla en este blog, pero mi lápiz no quiso escribir versos, se rehusó igual que mis ojos a redactar algo en estrofas y rimas... de fondo escucho a Pink Floyd "Comfortably Numb", la canción me recuerda muchas épocas pasadas, momentos tristes y agonías, que pensé nunca más iba a sufrir... pensaba en la historia de un hombre que vivió en los crueles años de la Segunda Guerra, Berlín asediado por los bombardeos, las casas en ruinas, los cadaveres destrozados de los inocentes que creyeron en la ideología que se les vendía disfrazando con caretas la oscura verdad de la persona que los gobernaba, este hombre caminaba entre los escombros, entre las suciedades de las explosiones mientras sus ojos se llenaban de tristeza de ver tanta maldad, busco una piedra en que sentarse mientras los aviones de la Real Fuerza Aérea Británica pasaban sobre sus cabeza, desde esa posición miró hacia el cielo sombrío de humo y evaporaciones sulfurosas de cadaveres putrefactos... entre los vapores distinguió su figura que se difuminaba mientras sonaban las balas, miró en ella su vida, su niñez, el huir de la venganza, de las amenazas, arrancar de su Patria cuando era un niño por temor de lo que pasara... entrar de clandestino a su tierra, olvidar, recordar... Divisó entre las oscuras figuras la cálida sonrisa de su madre muerta, su padre aún en el ejercito combatiendo en esta feroz lucha contra un enemigo inexistente, sus hermanas cuidando de los heridos de esta infame mortandad, su segunda madre arrancando con sus millones de hijos a un lugar seguro de las bombas y estallidos, sus recuerdos muertos en los accidentes tras las curvas que dejan volar a dos angeles de una sola vez... estalla en lagrimas se ahoga en sus sollozos, mientras los efectivos militares cruzan veloces por entre medio de su escualida figura, no se dan cuenta de su imagen, lo atraviesan como un velo que causa molestías y se corre de un golpe de manos, o se rompe partiendolo como su alma destrozada y desgarrada por la soledad, la tristeza y el desamor...
De la loca carrera en busca de la presa que realizan los sabuesos vestidos de verde militar, uno tropieza con el bulto que sollozante, cae fuertemente al suelo, el bulto gris también queda rendido allí tirado sin fuerzas carcomido por los recuerdos y la amargura de ver los cadaveres de las víctimas atestando la ciudad, el soldado furioso se incorpora golpeando en el pecho al bulto... una rosa roja brota de la herida nacida junto al corazón...
Las líneas de la Real Fuerza Aérea Británica se acercan cada vez más buscando el momento propicio en que se dispararán los siguientes proyectiles que destruirán a los escasos civiles que desean acompañar a la humanidad que resiste, tendida en el suelo, con una herida abierta, silenciosa sin pedir ayuda mientras se desangra... el grito de un niño que cae tras las ráfagas de fusilería lo despierta de su letargo, se incorpora y huye lo más rápido que su condición se lo permite a refugiarse lejos de las devastadoras armas que se arrojan desde el cielo... la muerte inunda nuevamente las calles de la ciudad...
El día y la noche plagada de reyertas pasa, la paz comienza nuevamente a reinar, o por lo menos así lo piensan los incrédulos e inconscientes habitantes de esa población, el hombre desgarrado aún por la herida que no quiere cicatrizar por falta de medicinas y la lejanía con los centros médicos que atienden sus hermanas, apenas tiene fuerza para salir adelante... sin embargo sabe que este ataque es sólo una parte de la guerra, que tiene ya un final que lo avisora con la pérdida de su nación de las premisas y los reconocimientos que logró siendo imperio, pero ese final no esta escrito y lo pueden cambiar las batallas, las luchas que conforman la guerra, la misma que vivimos y que disfrazamos con palabras como "experiencia", "vida", "vivir el día", etc.
La noche calmó las balas, mas nadie se imagina lo que continúa, será una batalla o la rendición total, el destino de este hombre será sanar su herida o lo liquidará para siempre?...
Este es un pequeño cuento que escribí hoy 13 de diciembre a las 0:34 horas
De la loca carrera en busca de la presa que realizan los sabuesos vestidos de verde militar, uno tropieza con el bulto que sollozante, cae fuertemente al suelo, el bulto gris también queda rendido allí tirado sin fuerzas carcomido por los recuerdos y la amargura de ver los cadaveres de las víctimas atestando la ciudad, el soldado furioso se incorpora golpeando en el pecho al bulto... una rosa roja brota de la herida nacida junto al corazón...
Las líneas de la Real Fuerza Aérea Británica se acercan cada vez más buscando el momento propicio en que se dispararán los siguientes proyectiles que destruirán a los escasos civiles que desean acompañar a la humanidad que resiste, tendida en el suelo, con una herida abierta, silenciosa sin pedir ayuda mientras se desangra... el grito de un niño que cae tras las ráfagas de fusilería lo despierta de su letargo, se incorpora y huye lo más rápido que su condición se lo permite a refugiarse lejos de las devastadoras armas que se arrojan desde el cielo... la muerte inunda nuevamente las calles de la ciudad...
El día y la noche plagada de reyertas pasa, la paz comienza nuevamente a reinar, o por lo menos así lo piensan los incrédulos e inconscientes habitantes de esa población, el hombre desgarrado aún por la herida que no quiere cicatrizar por falta de medicinas y la lejanía con los centros médicos que atienden sus hermanas, apenas tiene fuerza para salir adelante... sin embargo sabe que este ataque es sólo una parte de la guerra, que tiene ya un final que lo avisora con la pérdida de su nación de las premisas y los reconocimientos que logró siendo imperio, pero ese final no esta escrito y lo pueden cambiar las batallas, las luchas que conforman la guerra, la misma que vivimos y que disfrazamos con palabras como "experiencia", "vida", "vivir el día", etc.
La noche calmó las balas, mas nadie se imagina lo que continúa, será una batalla o la rendición total, el destino de este hombre será sanar su herida o lo liquidará para siempre?...
Este es un pequeño cuento que escribí hoy 13 de diciembre a las 0:34 horas

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