Breve reseña histórica Escuela de Derecho Universidad de Valparaíso (1911 – 1969)

En el presente trabajo intentaremos dar un breve recuento a un sinnúmero de hechos importantes ocurridos en la Escuela de Derecho de Valparaíso, ex Universidad de Chile de Valparaíso, actual Universidad de Valparaíso. Si bien son demasiados los acontecimientos que podemos dar referencia, por hacer honor a una visión resumida solamente tocaremos los más importantes que permitan dar una visión integral y objetiva acerca de nuestra historia.


Nuestros orígenes.

La enseñanza del Derecho en el principal puerto de la nación se comienza a gestar a fines del siglo XIX, algunas iniciativas particulares y otras de autoridades eclesiásticas dieron diversos frutos efímeros o permanentes en algunos casos, creando Cursos de Leyes que se expandieron por nuestro Valparaíso. La primera iniciativa data de 1878 y corresponde a un curso privado impartido por los señores Daniel Lastarria y David Campusano, los cuales crearon esta cátedra de Derecho que no tuvo mayor trascendencia, puesto que no logró impartir los cinco años de la carrera, no pudiendo recibirse ningún abogado de sus aulas; sus clases eran impartidas en las aulas del novísimo Liceo de Valparaíso, regido en esos tiempos por don Eduardo de la Barra. En esta liceo fiscal a su vez, tras desaparecer este curso le siguió uno regentado por el abogado, político e internacionalista don José Larraín Zañartu, nacido en 1884, desaparecido al poco tiempo de comenzar sus clases y tratando de resucitar en 1889 sin mayores resultados.

Estos efímeros cursos de aptitud universitaria que se dictaban en el Liceo Fiscal, al modo como el Instituto Nacional de Santiago impartía algunos cursos de leyes, no produjeron frutos permanentes.

El año 1893 será una fecha clave para Valparaíso, en este año se crea por primera vez uno de los cursos que ha tenido larga duración y se ha mantenido incólume hasta nuestros días, la Congregación de Religiosos del Sagrado Corazón de Jesús, crea su propio curso de leyes, del cual nacerá nuestra Escuela de Derecho. Sin embargo este curso, pese a sobrevivir hasta nuestros días, al amparo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a la cual se incorporó en 1947, tuvo una breve pausa en su itinerario de educación, tras dos años de funcionamiento en 1895 tuvo que cerrar sus puertas, siendo reemplazado por un nuevo curso particular que volvió nuevamente a instalarse en el Liceo de Valparaíso, se trataba del curso de don Federico Varela que duró seis años desde 1896 a 1901, de sus cátedras, pese a no contar con muchos antecedentes egresaron importantes abogados como don Darío Risopatrón eximio profesor de Derecho Internacional Privado de nuestra Escuela durante las primeras décadas de esta. Finalmente el 14 de abril de 1903 se reabrirá el Curso de Leyes de los Sagrados Corazones permaneciendo hasta nuestros días.

Sin embargo aún no llegamos hasta el establecimiento de nuestra Escuela, el cual se producirá tras un, quizás, pequeño incidente. Nuestro país se preparaba para iniciar sus festejos por el primer centenario de la independencia y en la política se vivía un ambiente de revuelo, tensas discusiones llenaban el aire del Parlamento y las sedes de los partidos teniendo como principal tema de discusión la divergencia entre lo laico y lo eclesiástico, junto al debate por la ley de instrucción obligatoria y las tradicionales disputas entre Liberales y Conservadores. A todo esto se adiciona el convulsionado ambiente cultural que comienza a entregar visiones críticas acerca de la pintura, la música, el teatro y otras expresiones artísticas, las cuales hasta ese entonces miraban hacia lo foráneo y no hacia el país, buscaban de esta manera crear conciencia acerca de lo importante de los temas propios de la Patria y el valor de las creaciones de artistas nacionales. En esta convulsionada escena se entronca la creación del Curso Fiscal de Leyes de Valparaíso, en 1910, la opinión pública se agitaba en pro de la dictación de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, el dilema era ¿la educación primaria debía ser laica, es decir, con la eliminación de la enseñanza religiosa, o mantenerse con ella?; esto provocó un gran movimiento estudiantil y popular para solicitar el despacho de la ley de enseñanza, lo cual no se produjo sino hasta la década de 1920, para presionar al Congreso se organizaron varios “mitins”, entre ellos, el que nos interesa es el que convocó la Asamblea Radical para el 3 de julio de 1910 y al cual adhirieron un grupo de alumnos del Curso de los Sagrados Corazones, en el cual declaraban abiertamente adscribirse a la opción de la instrucción laica obligatoria[1].

Esta adhesión hecha pública no fue muy bien recibida por la comunidad estudiantil del curso eclesiástico, la cual con la misma fecha publicó una carta de desagravio manifestando de parte de un grupo de alumnos de este curso su protesta enérgica en contra de la actitud de sus demás compañeros[2].

La disputa ideológica se siguió gestando con el correr de los días, motivando la redacción de sendas cartas emitidas por el periódico liberal “El Día” y su par conservador bajo la dirección del rector del Curso de los Sagrados Corazones “La Unión”. Este ambiente enrarecido y confuso se mantuvo hasta el 5 de julio de 1910, en que se publica por “El Día” un telegrama de los alumnos “rebeldes” del curso eclesiástico en que señalan expresamente la petición de que se les borre de la matrícula y listas de ese curso de leyes[3], lo que les provocó una interrupción de su carrera, la cual no duraría más allá de 15 días tras los cuales varios distinguidos abogados porteños, sin esperar la autorización oficial para poner en funciones el Curso, se ofrecieron graciosamente para echar las bases del mismo[4], por mientras los ex alumnos disidentes de la Congregación de los Sagrados Corazones recibían apoyo de la Federación de Estudiantes de Santiago y de ilustres vecinos del puerto que abogaban desde ya para la creación de un curso fiscal para Valparaíso[5].

Pese a la negativa de la Universidad de Chile de crear una Escuela de Derecho en Valparaíso, el 25 de julio de 1910 se creó un curso particular de leyes con 8 alumnos que funcionó en el local del Liceo de Valparaíso, actual Eduardo de la Barra, habilitándose algunas salas para el funcionamiento del curso. Como una forma de darle estructura se formó un consejo directivo compuesto por los profesores, señores Ernesto Hübner, Enrique Rocuant, Daniel Feliú y Hermógenes Toro Marin, secretario fue designado don Aurelio Cruzat y prosecretario don Germán Hertz, se designó como Director ad honorem a don Carlos Rudolph quien se desempeñaba en el mismo puesto en el liceo Eduardo de la Barra[6].

Iniciándose las clases se impulsó la campaña para crear oficialmente un Curso de Leyes, el cual terminó con la dictación del Decreto Supremo que crea el Curso de Leyes de Valparaíso, firmado por don Ramón Barros Luco y Anibal Letelier, fechado el 18 de mayo de 1911. De allí en adelante comenzarían a gestarse el camino glorioso de la Escuela de Derecho de Valparaíso, la cual pese a su importante rol ha debido sortear escollos y salir airosa hacia adelante y hacia el porvenir.


El Curso Fiscal de Leyes.

Tras la importante fecha de 1911, el Curso Fiscal de Leyes dará sus primeros pasos en el camino hacia su solidez institucional. Don Carlos Rudolph ejerció la dirección de este curso junto a la del Liceo donde se impartían las cátedras hasta 1918, durante todo estos siete años desarrolló también la cátedra de Historia General del Derecho. En su mandato se incorporaron importantes catedráticos como los profesores Anibal Cruzat (Intendente, Diputado y Senador de Valparaíso), Gustavo Rivera Baeza (hijo de Guillermo Rivera uno de los firmantes de la proclama por la educación laica), Luis Graham (Senador), Gustavo Labatut (Profesor de Derecho Penal), Jaime Galté, entre otros.

Su mandato terminó en 1918, fecha en que dejó de dar clases y la Dirección del Curso, siendo sucedido por don Ruperto Banderas quién estuvo en ambos cargos hasta el año 1927, fecha en que jubiló.

En 1927 asume sólo por dos meses el Rector del Liceo don Carlos Prado Martínez, tras él se hace necesario designar un director especial, nombrándose a don Aurelio Cruzat, Profesor de Derecho Procesal, quien fue en propiedad su primer director desde abril de 1928. Este nuevo director asume la importante misión de dirigir el curso fuera de las aulas del Liceo de Valparaíso, puesto que por su importante matricula y la necesidad de dotar al curso de un espacio propio, se le cedió para su uso la antigua casona contigua al Liceo en calle Colón Nº 2128, la cual se entregaba para habitación del Director del Liceo. Esta antigua casona albergará hasta fines de la década de 1950 el curso de leyes de que hacemos mención, posteriormente será ocupada por el Instituto Pedagógico y la Escuela de Trabajo Social hasta su destrucción total tras un violento sismo. Actualmente en su antigua ubicación se emplaza esta última Escuela.

Tras el afianzamiento del Curso Fiscal en la casona de Colón se sucedieron importantes directores que desempeñaron una importante labor en nuestra institución y a su vez dejaron una honda huella que perdura hasta nuestros días.

Luego del profesor Cruzat fue designado director don Luis Vicuña Suárez, importante abogado del foro porteño, profesor de Derecho Civil y eximio pianista, de su Dirección se recuerda un importante hito, fue este director quien impuso en 1932 el lema del Curso que corresponde a una frase de Cicerón y que se mandó a imprimir con grandes caracteres a la entrada de la casona de Colón, este decía: “Nos ad Justitiam ese natos” ( Hemos nacido para la justicia). Hoy este lema se conserva bajo el actual símbolo de nuestra Escuela, la efigie de Il Retrato di Valparaíso.

El profesor Vicuña Suárez, tuvo que abandonar su cargo tras sufrir una grave enfermedad que lo llevó a un trágico final, asumiendo los mandos del Curso un mítico personaje del foro nacional, profesor de Derecho Procesal y miembro de la Comisión que redactó y estudió el Código Orgánico de Tribunales, don Jaime Galté, quién de una u otra manera destacó por su labor como profesor y abogado de la Contraloría General de la República, pero además fue conocido internacionalmente como un medium de renombre, siendo también uno de los fundadores de la Sociedad Chilena de Parapsicología.


La Dirección de don Victorio Pescio V.

Don Jaime Galté terminó su periodo siendo sucedido en 1936 y hasta 1964 por el ilustre profesor de derecho civil y notable abogado don Victorio Pescio Vargas, nacido en 1902 en Tacna, se tituló de abogado el 29 de noviembre de 1926, siendo su memoria de prueba sobre “La Fianza”, aprobada con méritos y galardones. Su labor como abogado fue destacada, llegando a imprimirse varios de sus alegatos, siendo recordados muchos de ellos aún en el foro, entre sus principales defensas se recuerdan la del Hospital de Caridad de Quillota y del Alcalde de Viña del Mar Dr. Eduardo Grove, de 1942 y 1945, respectivamente; junto a su alegato ante la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Valparaíso en la causa “Gormaz con Universidad de Chile”, recordado como “Los Ingenieros Olvidados”.

Bajo su dirección, la Escuela adquirió un impulso que le permitió, entre otras cosas, convertirse en una de las escuelas universitarias más modernas y mejor equipadas no sólo en el país, sino que del continente, modelo en su género y conocida mundialmente[7]. Sin embargo también tuvo que enfrentar grandes embates que buscaban hacer zozobrar esta institución que se perfilaba como sólida tras su consolidación en el puerto principal.

Es en 1942, el 17 de septiembre tras una visita del Presidente de la República, don Juan Antonio Ríos, en que el Consejo Universitario recogería una propuesta del primer mandatario de suprimir la Escuela de Derecho de Valparaíso. La comunicación fue remitida a los directivos de la Escuela, quienes tenazmente se opusieron y a ello adscribieron los funcionarios docentes y los propios alumnos de esta casa de estudios, entre quienes destacó por su importante labor de defensa al frente de la Federación de Estudiantes, el desaparecido profesor de Derecho Civil, don Juan Guillermo Matus Valencia.

Su Excelencia había señalado que mantener una Escuela de Derecho en la ciudad de Valparaíso significaba un evidente gasto que no podía sustentar el Estado, puesto que era preferible para el Gobierno crear cátedras para formar ingenieros o técnicos en vez de fomentar la abogacía. A este planteamiento se opuso toda la Escuela señalando la importante labor de formación que realiza el Curso Fiscal, y que gran parte de sus alumnos se costean sus estudios, trabajando en diversas reparticiones pública, en las que se desempeñan con notable eficiencia, en suma la Escuela constituye un aporte espléndido en las más variadas actividades de la ciudad[8].

Finalmente los esfuerzos de alumnos como Juan Matus y Ladislao Maluenda y el cuerpo directivo junto a los profesores de nuestra Escuela, rindieron los frutos esperados y la Escuela de Derecho no fue cerrada, siguió en funcionamiento hasta nuestros días.

Tras este importante remezón, el señor Director se dio a la misión de dotar al Curso de Leyes, a esa fecha Escuela de Derecho de Valparaíso, dependiente de la Universidad de Chile, de una infraestructura acorde a sus necesidades y ubicada en un sitio estratégico donde se realce su estructura, el lugar escogido fue la esquina de calle Freire con Errázuriz, terrenos que pertenecían al Fisco y que fueron adquiridos con dineros de la venta de otros ubicados en Las Salinas, tras el recordado juicio donde se publicitó el alegato denominado “Los Ingenieros Olvidados”, pronunciado por el mismo Director ante la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Valparaíso. Sería esta el comienzo de una nueva etapa iniciada en 1948 y que culminará con la finalización de la construcción del imponente edificio en 1956. Su propuesta fue muy bien recibida por la Universidad dedicándole incluso un número completo a este sueño, en los Anales de la Facultad de Ciencias Jurídicas del año 1945, en que se incluye una breve reseña histórica redactada por el mismo Director Victorio Pescio y una fotografía de la maqueta del futuro edificio.


La Construcción del edificio de calle Errázuriz 2120.

Don Victorio Pescio, buscó por todos los medios que se podían imaginar las formulas para edificar una moderna estructura que albergara lo que él consideraba elemental, las aulas, una imprenta, una radio y una moderna biblioteca.

Nuestros antiguos profesores aún comentan las maneras como el ilustre maestros consiguió los medios para obtener ingresos, entre ellos se cuentan la dictación de una serie de leyes que permitieron obtener un porcentaje del impuesto pagado en las aduanas de Valparaíso para solventar este curso, otras con las que ingresaba una parte de las apuestas en el Sporting Club de Viña para los mismos fines y las leyes que cambiaron la destinación de los terrenos fiscales de Las Salinas en Viña del Mar y la destinación de sus dineros por las ventas y expropiaciones.

Bajo la rectoría de la Universidad de Chile de don Juvenal Hernández y el decanato de don Raimundo del Rio se inició la construcción del baluarte estudiantil. Para organizar las diversas etapas de la construcción y la incorporación de fondos faltantes se organizó una Junta Inspectiva de la Obra, esta se constituyó el 25 de noviembre de 1948 y en ella participaron Don Victorio Pescio como Director de la Escuela de Derecho de Valparaíso, Don Carlos Mori G. Ingeniero asesor, Don Enrique Marchetti R, Arquitecto de la obra y Don Santiago Ureta G. como representante legal de la empresa constructora “Ureta Hermanos”, todo esto según consta en la escritura otorgada con fecha 27 de septiembre de 1948 en Santiago[9].

Durante la construcción se ocupó junto una serie de materiales a muchos trabajadores, algunos viven hasta nuestros días y aún sus familias trabajan en el edificio, es el caso de la familia Salas, otros en cambio son grandes abogados o funcionarios públicos, notarios, etc. quienes para sustentar sus estudios y obtener un dinero extra pidieron autorización a don Victorio para poder trabajar en la obra a cambio de un jornal o a cambio de un abono a su matricula y arancel.

Durante largos años se sucedió la construcción hasta que finalmente el día 12 de abril de 1952 se llevó a cabo una gran ceremonia en la que se inauguró el cuerpo C-I del edificio, el cual se corresponde con el espacio que actualmente ocupan las salas 1, 2, 3 y 4 junto al hall de alumnos (calle Freire, esquina Errázuriz). A esta ceremonia acudieron el rector de la Universidad de Chile, el secretario de la Facultad, el Ministro de Tierras y Colonización y nuestro Director, quién pronunció una breves palabras al final del acto conmemorativo en que además se entregaron algunos presentes a importantes profesores, de este sencillo acto se guardan dos discos con la grabación de cada ilustre invitado en la Escuela de Derecho y que por años estuvieron guardados por la Radio Valentín Letelier.

Finalmente el edificio de calle Errázuriz, proyectado desde sus orígenes por el arquitecto de la Universidad de Chile, Enrique Marchetti y el ingeniero calculista Carlos Mori Ganna, fue terminado en marzo de 1956, un año después, en septiembre 1957 se invitaba a la comunidad porteña a la inauguración de la majestuosa Aula Magna, la cual estaba dotada de un moderno sistema de sonido, un piano marca Kranich e Bach y un órgano electrónico único en Latinoamérica marca Crompton, dicha aula está totalmente alfombrada y tiene una capacidad de 650 espectadores ubicados en finas butacas americanas.

Por muchos medios se señalaba que el edificio es considerado como el más hermoso, cómodo y bien dotado, no solamente del país, sino de todo el continente[10]. Su estructura y fachada se encuentra completamente revestida de mosaico veneciano traído directamente desde Italia, tenía al tiempo de su inauguración una capacidad para 350 alumnos, distribuidos en ocho salas de clases. En una antigua reseña de “El Mercurio” de la ciudad porteña, publicada para el cincuentario en 1961, se decía: “El edificio contiene obras de arte de un valor artístico inestimable, destacando entre todas la cabeza de una donna romana, obsequio del Gobierno de Italia, extraída de excavaciones realizadas en las cercanías de Roma. Se presume que data del siglo I de la Era Cristiana. (…) Posee numerosas dependencias que brindan al alumnado un ambiente más grato y facilidades especiales. Tiene además, dos aulas extraordinarias: el Aula Magna para 650 personas con una acústica maravillosa (…) y el Aula “Luis Vicuña Suárez” con capacidad para 100 personas. Otros importantes servicios que el establecimiento presta, es el servicio médico con equipos de radioscopía, la clínica dental, servicios de librería y peluquería.

La biblioteca es una de las completas en bibliografía jurídica del país. Está demás, el casino y la fuente de soda. El primero presta atención al alumnado en general y en especial a los alumnos del pensionado masculino “Exequiel Camus Valdés” y a las alumnas del pensionado femenino “Luis Vicuña Suárez””[11].

Por otra parte, el Aula menor, Luis Vicuña Suárez poseía un proyector de películas de 16 mm y estaba revestida de material acústico. En los demás rincones de la Escuela destacan hasta nuestros días, las figuras de esculturas: en el hall central “El honor vence al Engaño”, copia del mármol de Carrara de la obra del escultor renacentista Vicenzo Dante, discípulo de Miguel Ángel, en el hall de alumnos “El Pudor”, obra original del escultor Pierre Feute y que en un principio estuvo asignada para la Escuela de Trabajo Social, ubicada en la punta de diamante del edificio hacia calle General Cruz. En la piscina ubicada a un costado de la cafetería “El pescador”, obra del escultor napolitano Vicenzo Gemito. Por último en el jardín de calle Errázuriz se encuentra una copia en mármol de Carrara del “Neptuno” de Bernini, cuyo original está en la Plaza Navona de Roma, esta obra fue donada por la I. Municipalidad de Valparaíso.

En las dependencias de reuniones, como la Sala de Consejo ubicada en el segundo piso del edificio se encuentran una serie de oleos que son parte de una colección de retratos de ex Rectores de la Universidad de Chile: Domingo Amunátegui, Juvenal Hernández y Juan Gómez Millas, y también ex Decanos: Miguel Varas Herrera, Raimundo del Río C, y Darío Benavente. Estos retratos fueron ejecutados por el pintor nacional, Premio Nacional de Arte, Camilo Mori Serrano. Este mismo pintor, amigo del Director Victorio Pescio alguna vez ofreció pintar los muros del Aula Magna, proyecto que no se concretó pese a publicitarse por medios periodísticos de la zona, sin embargo igualmente el pintor realizó una serie de paneles decorativos representativos de los elementos: aire, tierra, fuego y agua que se encontraban en el comedor de alumnos, en el tercer piso, hoy sala 9.

Finalmente de su estructura destacan los diversos paneles de mosaicos ubicados en distintas zonas del edificio, en la sala de espera de la Dirección de la Escuela se encuentra el mosaico que representa a Cicerón y Catilina en el Senado Romano, confeccionado en mosaico veneciano diseñado en Italia. En la escala de acceso al bar (acceso al cuarto piso) se encuentra “Escena de Valparaíso” del pintor Camilo Mori Serrano. A la entrada de la biblioteca, en el segundo piso se haya el mosaico que representa la entrega del Digesto al emperador Justiniano. En la piscina de la Escuela, se encuentra otro curioso mosaico con las figuras de unos peces y algas, por medio de un torrente de agua que emergía desde su borde superior se creaba una cascada que descendía por él, lo que provocaba el efecto óptico de movimiento de estas figuras. Por último en el tercer piso, al costado del acceso a la Platea Alta del Aula Magna se encuentra un pequeño mosaico que presumiblemente demuestra un juicio romano[12].

Este lujoso edificio fue entregado a la comunidad a mediados de la década del 50, mas su ceremonia de inauguración se llevó a cabo en septiembre de 1961, fecha en que la Escuela celebró 50 años de existencia.


Celebración de los 50 años de existencia.

El antiguo Curso Fiscal de Leyes nacido tras la rebeldía de unos diez alumnos del Curso de los Sagrados Corazones ya cumplía 50 años de existencia y lo hacía con un nuevo edificio, un gran centro de aprendizaje en que se reúne el saber universal, donde se juntan en un solo lugar lo que el maestro Victorio Pescio consideraba la senda a seguir “una Universidad para ser tal requiere una imprenta, una radio y una biblioteca”. El edificio al estar entregado completamente a la comunidad contaba ya con aulas, salas de clases y biblioteca, con el tiempo se le dotó de una imprenta moderna para su época, junto a esto se creó en 1961 un Instituto de Pericias Documentales a cargo de don Sergio Figueroa Cave, quien fue enviado personalmente por don Victorio a estudiar y perfeccionar sus conocimientos a Inglaterra e Italia, a su vuelta a principios de este año, se inauguró este importante servicio para la judicatura porteña. Sus laboratorios se ubicaron en el subsuelo del edificio, en el cuerpo que mira hacia calle Freire.

Sin embargo faltaba aún entregar de manera solemne este edificio y la ocasión de celebrar los 50 años de vida de esta casa de estudios fue acertada para llevar a cabo esta ceremonia. Don Victorio organizó así un importante acto en que participaron grandes personajes del ambiente judicial nacional, senadores, diputados, regidores, representantes de las Fuerzas Armadas, Cónsules y agentes diplomáticos acreditados en Valparaíso, etc. La ceremonia se llevó a cabo en el Aula Magna y constaba de dos partes, una primera parte estaba a cargo del señor Rector de la Universidad de Chile, Don Juan Gómez Millas quién pronunciaría un discurso para luego dar la palabra al Director de la Escuela Don Victorio Pescio; la segunda parte estuvo a cargo del maestro Michael Hemans quien ofreció un recital en órgano de las obra de Haendel “Allegro del Concierto Nº 4”, de Bach “Tocata y Fuga en Re Menor”, de Roger – Ducasse “Pastoral”, y de Vierne “Carrillón de Wetminster”. Posteriormente se ofreció una cena y se repartieron medallas recordatorias de la fecha, en un solemne acto en la Sala de Consejo de la Escuela.

El programa de la ceremonia se llevó a cabo casi a la perfección sino fuera por la intervención del Presidente de la Cámara de Diputados don Jacobo Schaulson, quién solicitó la palabra tras el discurso del Señor Pescio, quien junto con dar una reseña de la Escuela criticó la labor del Poder Legislativo, critica que molesto al Honorable Diputado que sintiéndose agredido lanzó un fuerte discurso contra el Director, lo que causó el reproche de muchos de los asistentes al acto.

Junto a esta celebración, cabe mencionar el obsequio que entregó el Gobierno de Italia a nuestra Escuela, se trataba de una notable escultura original de Vicenzo Gemito conocida como “L’Acquaiolo”, esto es “El Aguador” y que representa un niño desnudo con su ánfora de agua que ofrece un sorbo al caminante. Es una graciosa figura del “scugnizza” napolitano, desgreñado, pero con una sonrisa en el rostro que revela su alegría interior, el regocijo de su alma infantil, pese a toda su miseria. El molde fue ejecutado por un artista italiano de renombre y fundido en los famosos talleres de Pistoia, bajo la vigilancia de un gran amigo de la facultad, el Marqués Gianbattista Renzi di Moriano[13].

Finalmente el edificio ya estaba inaugurado, mas falta una pieza para completar la senda que busca seguir el profesor Pescio, una radio. Durante toda la década de los 50 el mismo Director en persona viajó a Europa, especialmente a Inglaterra a buscar equipos de primera línea para la transmisión de las ondas radiales y en Italia adquirió una gigantesca e invaluable colección de discos de música clásica, los cuales conformaron la primera discoteca de la emisora. A fines de 1961, ya se encontraba instalada la radio, sus estudios de transmisión y grabación en la Escuela, en el tercer piso a un costado del acceso a la Platea Alta del Aula Magna y su antena de transmisión ubicada en el Camino La Pólvora, donde actualmente se emplaza el Centro Penitenciario de Valparaíso. La primera transmisión se realizó el 16 de noviembre de 1961, siendo estas experimentales y controladas en un primer momento por el Secretario de la Escuela don Hugo Muñoz, sin embargo nada de esto hubiese sido posible sin la valiosa colaboración de Don Hernán del Fierro, plantero y encargado de operar la antena de transmisiones en lo alto de Valparaíso. Al año siguiente en el mes de abril, Don Victorio señalaba al Diario La Unión que la radio se encontraba en una fase experimental buscando consolidarse como un aula virtual de la Universidad y una forma de expandir la enseñanza y los conocimientos más allá de las salas de este moderno edificio.


La Escuela sin Don Victorio. Conclusión.

La década del 60 transcurrió con una pesada carga de cambios radicales que provocarían hondos conflictos al interior de la Escuela de Derecho que analizamos, las agitadas aguas provocaron que en 1964, fuese expulsado del edificio por el cual lucho y dio su vida el ilustre Director Don Victorio Pescio, en su cargo asumió don Oscar Henríquez Escobar. Con esto se cierra un gran ciclo y finaliza así la etapa de oro de nuestra Escuela, la actividad cultural comienza a decaer, mientras que disputas internas terminaron por destrozar las relaciones entre los integrantes de esta casa de estudios, algunos de esos quiebres aún son resentidos hasta nuestros días.

En 1968, el 12 de febrero, fallece el ex Director, entre el dolor y los quiebres internos su cuerpo es velado en el hall del edificio que lo desveló y fue en definitiva su magna creación. Finalmente su cuerpo descansa en el Cementerio de Disidentes de Valparaíso.

La Escuela siguió su curso, se incorporan nuevos catedráticos que han sido formados en las mismas aulas, algunos egresados desde calle Colón y otros de Errázuriz. Los planes, por otro lado, de la Universidad de Chile iban en la senda de ampliar su campo de acción en el puerto principal, creando en 1969 la sede de la Universidad de Chile en Valparaíso, con un decano a la cabeza, cargo que fue asumido por don Italo Paolinelli Monti.

Finalmente en cuanto a las obras artísticas se agregan dos nuevos retratos en la Sala de Consejo, uno del profesor Pescio y otro de don Italo Paolinelli pintados tras la muerte de ambos personajes.

Desde 1969 hasta nuestra época nuestra Escuela ha vivido sumida en el silencio, sin actividad cultural y ahora en el siglo XXI, se encuentra en la senda del rescate de su patrimonio por las iniciativas del Grupo de Recuperación Patrimonial y la Comisión Centenario, quienes buscan difundir y potenciar el valor histórico de nuestra casa de estudios en miras a cumplir 100 años de labor educacional en el puerto principal de nuestra nación.



[1] Periódico “El Día” de Valparaíso, 3 de julio de 1910

[2] Periódico “La Unión” de Valparaíso, 3 de julio de 1910

[3] Periódico “El Día” de Valparaíso, 5 de julio de 1910

[4] “Apuntes y notas para una historia de la Escuela de Derecho de Valparaíso”, Memoria de Prueba para optar al grado de Licenciado en Ciencias Jurídicas de Ladislao Maluenda, Valparaíso 1947

[5] Periódico “El Día” de Valparaíso 10 de julio de 1910, 12 de julio de 1910

[6] Ladislao

[7] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, jueves 21 de septiembre de 1961

[8] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, 14 de septiembre de 1942

[9] Actas Junta Inspectiva de la Obra rescatada por el Grupo de Recuperación Patrimonial de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso.

[10] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, 21 de septiembre de 1961

[11] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, 21 de septiembre de 1961

[12] Datos extraídos de un antiguo texto sin autor de fecha 1965, encontrado por el Grupo de Recuperación Patrimonial de la Escuela de Derecho.

[13] Periódico “El Mercurio” Valparaíso, 21 de septiembre de 1961

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Son pocos los que conocen mi mundo, mas de esta manera quiero hacerlo salir a la luz pública por lo menos en sus tres ejes principales... como diría mi madre puede que sea un Quijote soñador simplemente, mas mi mundo es la escritura y la música, que es lo que encontrarán en este blog...
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